Medicina Ancestral, Chamanismo, Geometría Sagrada, Cambios planetarios, Sanacion Espiritual

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Oraculo de la Montaña para el 2015 ( Wuaraira Repano/ Sierra del Norte)

Fuente en el Wuaraira Repano, Caracas, Venezuela

Fuente en el Wuaraira Repano, Caracas, Venezuela

 

Hacia mucho tiempo que había pedido estar así, conmigo, sola, meditando, cantando, conectada con mi corazón, sintiendo, observando, eso es el regalo que me han traído estos días de Navidad.

El 24 de Diciembre me sentí un poco perdida, sin tener un asidero,  estuve sin mi familia, rompiendo los condicionamientos de la fiesta navideña, por primera vez viviendo mi Navidad personal, sin los que amo, pero también con la certeza de que estaba bien, de que era lo adecuado para mi alma.

Meditando sentí un impulso muy fuerte hacia la naturaleza, como si la montaña  me estuviera llamándome a su interior, sentí que la montaña tenía algo que decirme, así que decidí subirla, llevando dos pedidos de mi alma:  hacer una pequeña ceremonia para consagrar el tambor chamánico recién hecho, honrar a la montaña para cerrar el ciclo marcado por el solsticio, ademas de  la petición de abrir el oráculo sobre los cambios que vienen en este año para la humanidad.

La montaña ha sido mi amiga íntima desde hace mucho tiempo, mi amor por la montaña es muy antiguo, desde tiempos remotos en viejas civilizaciones, con ella he aprendido sobre la  madre tierra,  sobre la selva, sobre los ríos. Las montañas son como un fractal,  un modelo a escala de Gaia, son las guardianas de una inmensa diversidad de vida, son fuentes de aprendizaje, bibliotecas biológicas, simbólicas, oráculos vivientes,  de ella he aprendido que esa es su Medicina.

Suelo visitarla para honrarla, para agradecerle su presencia constante, lo fijo,  lo estable, para conectarme con  mi cuerpo, con la tierra, con en agua, con las mariposas, con las libélulas, con los pájaros, con las redes de vida.

A pesar de todos los cuentos de terror, siempre subo a la montaña sola, siempre me he sentido  protegida allí dentro de la selva. La montaña toda es un lugar de poder y la cascada donde voy es mi lugar  especial, es mi refugio en los momentos en que necesito consultar el oráculo de la tierra, meditar sobre mi vida, sobre los cambios planetarios, orar por mi familia, por la familia humana en general.

Salgo de mi casa emocionada de poder ir a visitar ese lugar de poder, en un día donde estoy segura que va a ir poca gente. La soledad es siempre mi aliada, la necesito para sentir, para escuchar.

Al llegar a la entrada después del túnel pido permiso para entrar en sus bosques, siento mucha paz y se que todo está bien, mis zapatos son de tela y delgados quiero sentir un contacto mas directo con el piso, quiero acariciar la tierra con mis pies. Asciendo despacio sobre la pendiente suave,  escucho el sonido del agua, las ranitas  cantan en el arroyo, empieza la oscuridad de la selva, respiro el aire fresco que baja por el corredor que forma el camino, me siento alegre, casi eufórica.

Respiro mi andar con los ojos fijos en el piso, viendo el microcosmos, observando los pequeños detalles que amo, las hojas caídas, las semillas explotadas, los hongos, las raíces serpenteantes. De pronto me llama la atención  una raíz  extraña por su simetría, es una raíz que se mueve atravesada en mi camino, estoy ante una serpiente, me paro firme a pocos centímetros, es joven, la veo, ella se  mueve hacia un lado, lentamente,  como abriéndome el paso, sabe que estoy ahí, me deja contemplarla largo rato, siento su energía claramente, comprendo su presencia, es la maestra de los cambios de piel, la maestra de la kundalini, abridora de consciencia, rasgadora del velo, la portadora de avisos de iniciación, medicina muy poderosa.

Me deleito viendo la geometría  sagrada  en sus curvas, los rombos grises y blancos perfectamente simétricos, entrelazados, entiendo el orgullo de ostentar esa medicina, veo el 8 perfecto de sus curvas, siento el poder de su veneno, es una mapanare (Bothrops atrox) de unos 80 centímetros.

El oráculo de la  serpiente me revela que este nuevo año es el portal de profundas transformaciones para la humanidad, que todo se va experimentar exponencialmente desde ahora. Esto va a traer mucha gente conectada a la sabiduría del corazón,a la medicina del alma. Así como una masa crítica con la glándula pineal activa va  a ir fortaleciendo una red de visiones  basadas en la armonía, la paz.

Un ocho 8 es un  portal solar,  los cambios del sol traen una nueva forma de  percibir el tiempo, y un quiebre del tiempo impuesto por los relojes suizos.

Siento que  me dice que no me resista que me  entregue, sin resistencia, dice que el cambio de  paradigmas nunca va hacia el vacío, que estos siempre  son sustituidos por otros,  estos van auna octava mas alta, mas luminosa. Su piel  habla de redes, de conexiones,  se  va a llegar a un nuevo nivel de comunicación a nivel mundial y nivel personal mas hacia el reconocimiento de la telepatía.

Mas desastres naturales y climáticos van a acelerar la consciencia de muchos, especialmente de los Gobiernos dominantes con respecto al clima y al cambio de eje terrestre.

Gran cantidad de personas van a mudarse de lugar,  de casa  de país, ciudad, cada quien buscando el lugar que le corresponde en el planeta mas allá de los apegos a la tierra natal.

El reconocimiento entre almas va a ser cada vez mas frecuente, cada vez mas grupos van a unirse, van a ser  tocados en el corazón, en el amor a la tierra, en la colaboración, en la solidaridad.

La escucho intenta, agradezco su presencia este momento de mi vida, mi aliada sabia, la que le dice la verdad a Eva, la que le quita el velo, mi corazón se regocija profundamente, la saludo en paz, no tengo miedo y sigo.

En otras ocasiones he tenido encuentros en vivo con serpientes, ellas me han guiado con su medicina, tres con este,  pero este  los siento diferente, mas como una confirmación, como un reconocimiento mutuo.

Recuerdo los encuentros anteriores, mas sorpresivos, con reacciones físicas, con temor, el primero con una  culebra larga y muy vistosa, una falsa coral tricolor: rojo, negro y blanco intercalados, que no solo paso entre mis piernas sino que se levanto del piso y me miro a los ojos, soberbio ejemplar de mas o menos un metro. Ella me anunció mi primer encuentro con la Medicina ancestral en Perú,  ella me abrió al aprendizaje hacia la medicina de la naturaleza, con chamanes, Taitas, Mamos y magos indígenas o criollos, maestros de las plantas, de la sanación y de la tierra.

Mi segundo encuentro fue con una mapanare, esta todavía bebé, ella  se anunció primero en un sueño, como la medicina de la sombra, del miedo a mis partes oscuras, humanas, me asustó muchísimo, me llevó de nuevo al Perú y a la Medicina ancestral, allí se me rebelo como aliada y pude reconocerla. Esta última me trae la maestría de la lectura de su oráculo.

Sigo subiendo la montaña, atravieso el riachuelo, subo unos escalones, unas guacharacas cantando en los árboles, el sonido relajante del agua a lo lejos, sigo, la cascada me recibe con su imponente caída, sus  veinte metros de roca plegada casi vertical me hace preguntarme sobre el poder del fuego creador que produjo el inmenso plegado cristalizado de roca gris, veo en las nervaduras d ella piedra las venas rojo hierr, producidas por la savia del tiempo, goteada, impregnada. Observo como los pliegues crean una onda diagonal que penetra en la tierra y se dejan bañar por el agua cristalina,  que se abre en pequeños abanicos cayendo hasta el pozo.

Al norte esta lo que llamo el templo de Venus, otra gran roca esta vez lisa, que forma una verdadera vasija, acariciada literalmente  por el agua que recoge en la curva que la piedra describe, para luego escurrirse al desbordarse en el centro, dejando una huella verde de musgo que describe  al  monte de venus. La medicina de la Diosa madre está viva en ese lugar sagrado de nuestros ancestros, los que recorrieron la montaña y dejaron sus huellas en la piedra.

Al mirar hacia arriba admiro la bóveda de árboles creando un círculo de luz, verdaderos abuelitos guardianes con ramas extendidas, protegiendo la cascada y al pequeño pozo que se forma a su pie donde uno se puede bañar con agua medicinal en ese lugar mágico.

Me siento en mi piedra especial y saludo a las siete direcciones ofrendando tabaco en pagamento, la planta sagrada de mis ancestros, le pongo tabaco al tambor, lo bendigo con agua. Comienzo a tocar agradeciéndole el palpitar de su sonido, de mi corazón, le canto a los ancestros, a los abuelos y las abuelas, les pido que vengan a ayudarnos a recordar quienes somos, le canto al corazón de todos, surge una oración sobre espirales y encuentros, le canto a todas mis relaciones, orando, todo esta incluido.

Muchas mariposas me rodean, sienten el rimo del tambor y se acercan, las hay de todos los colores y tamaños, amarillas, blancas enormes, atigradas, pequeñas morphos, azules y negras como joyas, las libélulas azules, rojas revolotean, se quedan inmóviles. Veo a lo lejos una morpho, la guardiana de la Diosa, viene  majestuosa, siguiendo la corriente formada por el cauce, marrón por debajo, azul eléctrica por arriba,  se acerca y me rodea, sube y baja en espiral, ella es la señal que esperaba para saber que el mi ofrenda ha sido aceptada, que mis rezos han sido escuchados, ya puedo  desandar el camino.

Nos espera un año brillante de soltar todo lo aprendido,  de dejar los miedos a la vida, de ir mas allá de lo anteriormente alcanzado. Los acontecimientos están dados,  el oráculo de la montaña y los aliados han hablado.

Comienzo el descenso, agradezco a Gaia, a la Madre Montaña por entregarme su medicina, por su abrazo, por su constante presencia en mi vida. Agradezco a mis aliados por acompañarme y confirmar mi camino. Agradezco a mis ancestros y a mi descendencia.

Aho Metakiase ( por todas mis relaciones)

Abjini Shamanik

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